¿Realmente somos los más sucios?

Una de las cosas más incómodas con las que convivimos los que vivimos en ciudades es encontrarnos con excrementos de perros, y ya no te digo nada si no los conseguimos esquivar y acabamos con restos en el zapato.

Es cierto que de un tiempo a esta parte ya hay mucha gente que acostumbra a recoger la deposición de su animal, con lo que el problema en nuestras calles ha disminuido mucho. Si nos fijamos en la cantidad de perros que hay en la ciudad y los regalitos abandonados que nos encontramos, se puede deducir que la costumbre de salir a la calle con la correspondiente bolsa para recoger empieza a ser un hábito adquirido para la mayoría de nosotros.

Aún queda la creencia en algunas personas de que si está en zona de césped no es necesario recoger (¿creencia o excusa?).  Me ha tocado oír alguna vez la frase de “Déjalo que es abono”. ¿Abono? Creo que en la cultura urbanita no tenemos realmente claro qué es el abono, pero dejaremos esto para otro día. Afortunadamente éstos son los menos.

En cualquier caso quisimg_20160703_112550iera hacer una reflexión.  ¿Por qué la vigilancia hacia los humanos con perro es mayor que hacia el resto de los humanos? Me explico. La higiene en la ciudad es una cuestión que nos implica a todos los que vivimos en ella ya que es una cuestión no sólo estética, sino principalmente de salud. He visto más de una vez recriminar a una persona cuando no recoge el regalito de su perro, pero jamás he visto a nadie recriminar a un fumador por tirar una colilla al suelo (muchas veces aún encendidas). ¿A caso es menos grave? Os invito a daros un paseo por los bancos del paseo salamanca en verano, son un auténtico vertedero de restos de comida (curiosamente casi siempre de envoltorios de una conocida cadena de comida rápida). ¿Habéis pasado por el barrio de Gros un jueves durante el pintxo pote? El suelo de la calle, los bancos, los portales y los coches se cubren de restos de los pintxos, vasos y platos desechables.14484955_1291085560903881_7220066296009194196_n

Un día un individuo que caminaba delante de mí por el puente desempaquetó una hamburguesa y arrojó sin ningún tipo de miramiento el envoltorio al río. ¡Se me partió el alma!

Señores, la higiene y el respeto por los demás es un tema  que hay que trabajar en todos los individuos de la sociedad. Quizá los que tenemos perro seamos en realidad los que estamos dando ejemplo al recoger los excrementos y esforzarnos por dejar limpias nuestras calles.

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