EL Rascador: Imprescindible para tu gato

El rascador aunque asociado a una casa con gatos creo que sigue siendo ese gran desconocido. Sabemos que el gato está mejor teniendo un rascador, pero muchas veces no sabemos lo importante que realmente es para él. ¿A caso nos hemos parado a pensar las necesidades que puede cubrir gracias a él? ¿O pensamos que tan solo es un juguete?

Vamos a tratar de aclarar este tema de una manera sencilla y clara. Lo primero que hay que saber es que antes de que llegue el gato a casa el rascador ya tiene que estar ahí. O dicho de otro modo: Primero el rascador y luego el gato. Muchos os habréis sorprendido con esto, pero tiene su razón de ser. El rascador cubre necesidades muy importantes que tiene nuestro gato, y si no le proporcionamos un instrumento adecuado, decidirá por sí mismo qué elementos de la casa utilizar para ello. Y cuando un gato toma una decisión, hacerle cambiar de opinión no es tarea fácil, son animales de rutinas. Así que este es uno de los factores importantes a tener en cuenta para comenzar bien la convivencia.

Una de las primeras necesidades que tiene un gato es un lugar que le permita estirar adecuadamente sus músculos. Los gatos son expertos en yoga, saben cómo mantener a punto su  musculatura  y para ello entre otras cosas necesitan una base vertical alta y estable donde poder hincar las uñas y estirarse bien. Así que un rascador adecuado debería ser más alto que el gato de pie. Si no, buscará una zona que sí cumpla esos requisitos.

Otra función muy importante es la de juguete anti estrés. Cuando un gato se estresa por cualquier motivo y siente ansiedad necesita librarse de ella. Y al igual que haríamos nosotros con un saco de boxeo, ellos acuden al rascador.  Observaréis que en ocasiones van y clavan repetidamente las uñas en él con mucha energía. Aquí además de afilar las uñas están liberando mucha ansiedad.

Los gatos también marcan su territorio con feromonas. Para esto utilizan tanto las feromonas de su cara (cuando se frotan con las esquinas), como las de sus patas. Estas últimas las dejan cuando arañan una superficie. En estado salvaje es habitual que esto lo hagan en los árboles. En nuestra casa lo harán en el rascador, si lo tienen.  Si no, una vez más elegirá él superficies como el sofá o los muebles. Así que está en nuestra mano.

Si además de ser un rascador alto y estable, incorpora plataformas, habremos acertado de lleno. Los gatos pasan mucho tiempo en las alturas y les gustan estos lugares para observar su entorno y dormir tranquilos. Esta necesidad puede ser cubierta con baldas en la pared u otro tipo de muebles donde el gato se pueda subir. Pero si en el propio rascador le ofrecemos esta opción va a sacarle mucho más partido.

¿Y dónde colocar el rascador? Pues en la zona donde pasemos más tiempo. El rascador se convierte en un lugar de ocio, y al gato no le gusta estar solo, prefiere nuestra compañía. Así que al igual que nosotros no colocamos el sofá en cualquier lugar de la casa, el rascador (al menos el principal) tampoco debería estar en cualquier parte. Evitar zonas de paso como pasillos, baños, dormitorios que usamos solo para dormir… En esas zonas puede haber rascadores más pequeños, pero digamos que el rascador principal debe estar en zonas donde nosotros pasemos más tiempo como puede ser el salón.

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